XVII

En tu descanso, fundé, mi actitud callada,

en erial de espinas, allí , donde todo esta lleno,

donde espacios y gemidos se entrecruzan,

territorio inerme en un diente de verano,

era la hora del estupor, un vaho que gira

como giran bueyes arando las siluetas.

Grietas que se visten y huyen,

Sótanos de ensueño con cigarros,

con cosas,

materiales olvidados por la memoria,

hiriente y fría,

ausente en un loco vuelo,

de terrestres mariposas.

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