XVI

Aquí persisten como lágrimas a penas saliendo,

surcando pasos informes,

aún,

manos, ojos, bocas, aliento de aquello

que cruza el sendero y hace surgir

de lo humano, un puñado de trigo,

ese tácito sabor de domingo lleno,

cual barcarola en un rumbo fijo.

Trepidante carne,

entre mi manos,

allí, en donde descansan, desgastadas,

/las palabras,

el ronco cesto con poses y osamentas,

con aire, con lentejas, y papeles amarillos,

algo detiene su transcurso,

algo de hojas, algo de metal,

algo detiene su transcurso,

ese instante húmedo, perdido,

/sin territorio.

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