V

 

se abre la fruta, con olor bermejo,

aquella zona irascible, mortal, un surco

trémulo entre palomas muertas,

corre la marisma como élitros,

sobre borrosas cumbres de la memoria,

sedientas manos derriten el viento,

aves interrogan zumbidos,

gotas sobre sillas corroídas y gimiendo,

/así se dispersa la bruma

de la cimera en tus ojos.

Sólo quiero tu sombra.

 

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